Juana enfrenta la dolorosa realidad de que Vicente ya no la ama y le dice que ha perdido todo valor en su corazón. Mientras Vicente ignora sus llamadas, Juana resiste un amago de abrazo que él intenta darla. Ella recuerda una promesa que le hizo a Vicente de amarse siempre en el futuro, basándose en una carta escrita a su yo del futuro a los 18 años. Advierte que si Vicente no cumple, nunca más le hablará. Al final, Juana confronta a Vicente por romper su promesa, declarando que la ha perdido para siempre, dejando una ruptura definitiva aún sin resolver.