Marta llega a casa con ropa inapropiada y un rostro desconcertado. Su pareja la confronta, acusándola de ser floja y dudar de su fidelidad tras su regreso repentino. Marta defiende su carácter sincero, admite imperfecciones pero niega infidelidades. La tensión crece cuando él le exige buscar alguna prueba oculta que confirme sus sospechas. A pesar de la acusación, él intenta motivarla recordando que si pudo ser millonaria en el siglo XXI, puede lograrlo también en los años 80. El episodio termina con Marta bajo presión intentando demostrar su inocencia ante la duda de su pareja.