En este episodio, un grupo detecta que la huella digital de una persona que acaba de entrar pertenece a Alba, aunque su apariencia es diferente, lo que genera confusión y ordenan atraparla. Mientras tanto, Alba es descubierta y obligada a limpiarse la cara para eliminar una capa que la oculta, lo que confirma su identidad pese a sus intentos de disfraz. La revelación provoca sorpresa y tensión, dejando en el aire qué consecuencias traerá que Alba sea reconocida finalmente en esta situación crítica.