En este episodio, un grupo participa en un desafío contra reloj para ganar 30 mil pagando como recompensa el dueño de una pelota, imponiendo la condición de que solo se puede atrapar con la boca, sin usar las manos. La tensión crece cuando se cuestiona si alguien realmente sacrificará su dignidad por dinero. Rosa Sánchez, una periodista, revela que todo está relacionado con Diego López, un magnate poderoso en Rivamar. El episodio concluye con una interacción tensa donde Diego mantiene su autoridad mientras la competencia y las emociones se intensifican, dejando la decisión crucial aún por resolverse.