Lidia enfrenta una noche difícil por la condición delicada de Clara, quien está embarazada y no puede dormir en el sofá ni cocinar. Su padre insiste en que alguien debe hacerse cargo de ella, presionando a Diana para que ayude, aunque ella se siente mal. Durante la tensión, Lidia decide que es hora de irse tras años de sentirse despreciada. El episodio se cierra con la incertidumbre de quién asumirá la responsabilidad del cuidado de Clara, mientras el proyecto vital del Grupo Dragón continúa siendo una carga importante para ellos.