Natalia Suárez enfrenta un diagnóstico terminal, con un mes de vida si no se hospitaliza y un año con tratamiento, pero ella rechaza la hospitalización para participar en un concurso de cantautores, su último sueño. En el concurso, se desata una acusación de plagio contra Natalia por parte de otra concursante, Luchi, que afirma que la melodía es idéntica. La familia de Luchi la desprecia, acusándola de no poder crear la canción. La tensión escala hasta que Natalia activa un sistema llamado 'Canta para Vivir Más', comprendiendo que debe crear e interpretar canciones para ganar tiempo de vida, dejando su destino en suspenso.