Eva y Hugo acaban de acordar casarse en dos días, con la condición de que Eva tenga un hijo en el plazo de un año, ya que Hugo no quiere repetir la experiencia con su exesposa estéril. Durante una conversación que revela la diferencia de altura entre ellos, Hugo bromea sobre cómo Eva deberá levantar las piernas para besarlo, mientras él promete adaptarse a su estatura. Eva cuestiona la dinámica que eso implica, evidenciando un choque sobre roles y expectativas. El episodio termina con esta tensión sin resolver, anticipando la adaptación mutua que ambos deberán enfrentar.