Melisa corre al hospital tras enterarse de que su madre, Carmen, está enferma. Sospecha que alguien más detrás de la escena manipula a su madre y se siente traicionada al descubrir que esa persona utiliza a su propia hija para sus planes. En el hospital, Melisa se angustia al verla entrar a cirugía, creyendo que está en grave peligro. Sin embargo, le informan que Carmen está estable. Melisa recuerda una inquietante pregunta que la doctora le hizo a su madre sobre si se arrepentiría, lo que desata dudas sobre la verdadera situación de Carmen y el motivo de su operación, dejando el episodio con una incertidumbre crítica por resolver.