Melisa enfrenta un duro choque con su padre, quien ya no la reconoce, lo que la lleva a decidir cortar todo vínculo con él y cambiar su apellido a Roja, afirmando que solo tiene a su madre. Con nueva determinación, Melisa promete cuidar de su madre y nunca decepcionarla. Más adelante, su madre presenta un dolor repentino y Melisa la lleva al médico. Entre recuerdos importantes compartidos con una mujer llamada Anita, Melisa rememora una canción de su infancia. El episodio termina con Melisa reafirmando su resolución mientras enfrenta su nueva realidad familiar.