En este episodio, Yoli enfrenta dudas sobre la legitimidad de su socio, Miguel, un hombre que también trabaja como conductor de taxi pero afirma ser decano honorario de una universidad. Frente a acusaciones de estafa y desconfianza de posibles inversores, Yoli debe defenderlo. La investigación revela que Miguel es reconocido oficialmente como decano honorario gracias a sus donaciones a la universidad, lo que confirma su estatus. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre cómo esta inesperada identidad afectará la inversión y el futuro de su empresa.