Eva es confrontada en una reunión donde su cuñada Ana intenta mediar en un conflicto que involucra una pintura copiada del famoso maestro Ruiz. La familia de su ex marido la acusa de traer una falsificación y exigen que se arrodille y pida perdón para evitar problemas mayores. Eva se niega, defendiendo la obra que es la única que sobrevivió a un incendio. La tensión escala cuando la madre de su ex marido intensifica las humillaciones, exigiendo una reverencia que Eva se resiste a hacer, mientras la familia busca darle una dura lección. El episodio termina en un punto crítico, con Eva enfrentando la posibilidad de ser rechazada y humillada si no cede.