Fabián y Mateo, estudiantes de la Srta. Zárate, intentan entrar al Bosque de Aguas Negras pero la norma prohíbe a los despiertos de clase A o menor y a los domadores. La profesora entrega pergaminos de sustituto que bloquean ataques mortales y teletransportan a la entrada; además busca un pergamino de reinicio para Fabián. El guardia cede por el apellido Zárate y los deja pasar. Otros critican el gasto y dicen que volverán en diez minutos. Con los pergaminos en mano, los jóvenes entran protegidos; su supervivencia inmediata queda en manos de su eficacia.