En la oficina, Estela es acusada de retirar fondos de Studio Horival, provocando la pérdida de 3 millones y el fracaso del proyecto. Otra persona la señala por sembrar rumores sobre Julieta y por humillarla cuando una clienta, por un vestido, la llamó “rompehogares” y ella rompió a llorar. Estela sostiene que usó su propio dinero y que envió el traje heredado a restaurar para ayudar a Julieta; pide perdón y promete no volver a verla en Cruz Media. El episodio acaba con un ultimátum a Carlos: es su última oportunidad.