Una abogada confronta a su jefe sobre la razón por la que la obligó a casarse con él, mientras él mantiene que solo la admira y no hay amor. Ella menciona que le gusta desde hace tiempo pero no se atreve a confesárselo. Él propone que ella puede pedir lo que quiera tras casarse, advirtiendo sobre la familia interesada de ella. Finalmente, el jefe condiciona que mañana deben ir al registro civil, dejando la decisión de ella en suspenso. El episodio termina con la expectativa de ese encuentro decisivo para formalizar el matrimonio.