Un hombre confronta a una niña que ha tomado restos de comida de su puesto, acusándola de robar. La niña suplica explicando que su madre enferma lleva días sin comer y necesita alimentarse. Los testigos reconocen a la madre como una viuda abandonada y algunos vecinos, conmovidos, le ofrecen comida y dinero a la niña para ayudar. Sin embargo, el descubrimiento de una marca de fénix en la niña, un símbolo exclusivo de la familia real, genera confusión y sospechas entre los presentes. Finalmente, una mujer decide ir urgentemente al palacio para informar sobre este hallazgo inesperado.