La princesa confronta a Camila por fingir que su madre estaba muriendo, burlándose de que un latigazo la 'curó'. Ordena a sus guardias que aten a la mujer mayor detrás de un carruaje para que sea arrastrada por un caballo, ignorando la advertencia de que esto podría matarla. Camila, desesperada, grita pidiendo piedad por su madre. El disturbio atrae la atención de la realeza, y un guardia informa al rey que el alboroto en el mercado involucra precisamente a la madre y la hija que él está buscando.