En este episodio, Lucía organiza una reunión en la que contrata a una chef a domicilio, que resulta ser la madre de Raquel, lo que sorprende a todos. La chef ofrece sus servicios para futuras ocasiones, fortaleciendo la conexión con el grupo. Mientras tanto, Lucía insiste en que Raquel se quede a dormir para facilitar la rutina escolar, pero debe irse porque tiene asuntos pendientes. Durante la velada, Lucía confiesa sus dudas nocturnas sobre el motivo de la infidelidad de Julián y su propia valía, mostrando su inseguridad tras pedir el divorcio. El episodio termina con Lucía cuestionando su futuro personal y emocional.