Yoli, una vieja amiga de Jorge, llega a su casa para pedirle ayuda con su caso de divorcio, ya que ningún abogado quiere representarla. Jorge duda debido a la dificultad y el riesgo para su reputación, pero finalmente decide encargarse personalmente del caso, a pesar de que no es su especialidad. Sus colegas le advierten que se arriesga a perder y a dañar su prestigio, sugiriendo que Jorge busque consejo en Viviana, su rival experta en divorcios. Jorge, orgulloso, rehúsa pedirle ayuda, pero discretamente solicita su número, dejando abierta la posibilidad de un cambio crucial en su estrategia.