Juliana Huerta recibe una llamada que le recuerda que su solicitud de divorcio vence en un mes, confirmando que seguirá adelante con el trámite. En medio de su recuperación médica, un hombre cercano, posiblemente su esposo, la sorprende llevándola de paseo y comprándole joyas, intentando compensar la distancia que mantuvo durante tres años. Aunque Juliana rechaza los regalos, él insiste, revelando que el motivo es preparar con cuidado un regalo para Yoli por su cumpleaños. El episodio termina con Juliana enfrentando la tensión entre el divorcio inminente y este gesto inesperado, sin decidir aún su próximo paso.