Miguel se enfrenta a un grupo al que advierten que no se involucre porque ni Santiago pudo resolver el conflicto. Mientras los demás tratan de detenerlo, Miguel insiste en intervenir y protege a Diana, señalando que él se hará cargo. La tensión escala cuando otro hombre amenaza a Miguel, exigiendo que se arrodille y pida perdón, o de lo contrario le romperá una pierna. El episodio termina con esta amenaza directa, dejando la próxima confrontación en suspenso y mostrando el riesgo inmediato que Miguel enfrenta.