Julián enfrenta la petición de otra persona que le pide manipular la final del concurso de canto para evitar al consejo estudiantil, aprovechando su influencia en el equipo técnico vinculado al Grupo Vega. Acepta sin preguntar detalles, recordando la complicidad y las coberturas mutuas que han tenido durante años. La situación sube cuando la otra persona sugiere formalizar su alianza con una propuesta fraternal, que Julián rechaza, insinuando que desea algo más personal y directo: robar su corazón y su fortuna. El episodio termina con la tensión sobre qué camino tomarán a partir de esta revelación.