Luis se enfrenta a insultos y amenazas durante la fiesta de compromiso de otra persona, donde lo presionan para que deje de perseguir a la Sra. Gómez, con quien supuestamente está casado. Lo humillan llamándolo "perro faldero" y lo obligan a beber alcohol, pero él insiste en no convertirse en una carga. Aunque Luis recibe constantes recordatorios de su bajo estatus y se le ordena complacer para conservar su trabajo, desafía las expectativas y demanda que la Sra. Gómez lo reconozca. El episodio termina con Luis esperando frente a ella, dispuesto a enfrentar las consecuencias de su insistencia.