Marcos está preocupado tras soñar que su mamá lo abandona en un basurero y se va. Incapaz de dormir, lucha contra su ansiedad nocturna mientras otra persona intenta calmarlo, recordándole que debe descansar. Por primera vez, el niño está tranquilo durante la noche y su cuidador observa con ternura su calma inesperada. En medio de la vigilia, Marcos recibe un abrazo reconfortante que contrasta con su miedo inicial. El episodio termina con esta tensión latente entre el temor de abandono y la búsqueda de consuelo, dejando abierta la incertidumbre sobre su relación con la mamá y lo que puede suceder después.