El episodio comienza con el joven Fernández escuchando ruidos en el segundo piso y queriendo subir, pero el señor Ramos le insiste que no hay nadie allí. Mientras intenta detenerlo, el señor López regaña a su hija por haberse cortado el dedo preparando frutas para Fernández. La situación se intensifica cuando informan que la señorita mayor se ha saltado del edificio, sorprendiendo a César López, quien solo sabía que tenía una hija y ahora se enfrenta a la aparición inesperada de esta otra persona. El episodio finaliza con la duda sobre la identidad de la señorita mayor y las consecuencias inmediatas en la familia.