Luna y Samuel están recién casados, aunque la boda fue forzada y no planificada. Luna conversa con su abuela, quien está por recibir el alta médica y desea que Samuel la lleve a casa a comer. Samuel, ocupado, insiste en posponer la celebración formal y pide a Luna que reparta caramelos de matrimonio en la oficina, asegurando que no hay nada que ocultar. Además, Samuel le entrega a Luna tarjetas con dinero para regalos y gastos familiares, y planean una cena con sus familiares. Luna busca consejo para complacer a la familia de Samuel, pero el maestro de la oficina le recomienda seguir con su propio estilo. El episodio termina con la incertidumbre sobre la decisión de Luna y las relaciones que debe manejar tras el matrimonio.