Tras descubrir que Daniel ha estado gestionando tarjetas y bienes a su nombre durante dos años, una mujer ordena congelar todas sus cuentas y hacer un inventario completo. Mientras la boda de ella con Daniel se acerca en tres días, su tía le revela que la amante era la verdadera rival y le propone un matrimonio arreglado con su hijo, un hombre honesto y confiable que aún no tiene pareja. La mujer acepta, decidiendo cambiar radicalmente su futuro al desvincularse de Daniel y aceptar esta nueva unión, dejando la respuesta de su prometido fuera de escena.