Una estudiante acosada por tres compañeras recurre a su profesora Pérez en busca de ayuda, denunciando que le tomaron fotos sin su consentimiento y dañaron su ropa. Sin embargo, la profesora minimiza la situación, defendiendo a las agresoras por venir de familias adineradas y obtener buenas calificaciones, y sugiere que la víctima reflexione sobre su propia conducta. Frustrada y sin respaldo, la estudiante enfrenta la indiferencia de la autoridad y se pregunta si esta injusticia persistirá indefinidamente, quedando la resolución del conflicto en suspenso al final del episodio.