En una gala elegante, Eva es confrontada públicamente por Doña Irene y otros asistentes que la acusan de haber tenido hijos fuera del matrimonio y de irrumpir en el evento sin ser bienvenida. La mujer enfrenta señalamientos por sus gemelos, llamados despectivamente "bastardos", y se le acusa además de haber ordenado a uno de ellos causar un disturbio. Mientras Carlos observa la escena desconcertado, la tensión crece al punto de explotar cuando alguien cuestiona la identidad del hombre relacionado con Eva. El episodio termina con una amenaza velada y la incertidumbre sobre la verdadera conexión entre los personajes.