Mónica se desmaya en el ascensor y al despertar enfrenta una confrontación con Gabriel, quien descubre que está embarazada de casi un mes. Ella confiesa no saber quién es el padre, pues asegura no haber tenido relaciones sexuales, solo un examen prematrimonial. Gabriel la acusa de engañarlo, mientras surge una pelea con otra mujer involucrada. La tensión aumenta cuando cuestionan la paternidad del bebé y se insinúa que pudo haber habido una inseminación involuntaria. El episodio termina con la incertidumbre sobre el origen del embarazo y la promesa de descubrir la verdad.