Mónica, una subcontratada poco atractiva, es inesperadamente asignada como secretaria del Sr. Gabriel, lo que genera rumores y desconfianza en el ambiente laboral. Frente a las miradas de juicio, ambos establecen límites claros: Gabriel insiste en mantener una relación estrictamente profesional, y Mónica acepta sin rechistar. Al final, Gabriel pregunta sobre permiso de maternidad, a lo que Mónica responde que decidirá abortar, confirmando su decisión sin espacio para discusiones. Este episodio cierra con la tensión abierta entre su trato frío y una situación personal delicada que influirá en el futuro cercanamente.