Una madre soltera lucha por mantener su consultorio abierto, pero la discriminación la obliga a empeñar un amuleto familiar que resulta ser exclusivo de los Delgado. El objeto pertenece al gobernador Mateo, quien lleva cinco años fuera y ahora vuelve a Veracruz. Al empeñar el amuleto, el lugar informa a las autoridades, desatando una búsqueda para encontrar a esa mujer. Mientras tanto, el gobernador y su entorno lidian con la presión y la expectativa sobre su vida personal. El episodio culmina con la abrupta identificación de la mujer en la calle y una orden inesperada: '¡Detén el auto!'