Una llamada interrumpe a la Srta. Bello: habla Carlos Quijas, quien se presenta como su prometido. Él revela que ama a otra mujer y plantea su matrimonio como un acuerdo práctico: le permite ver a su primer amor en Jineal, propone una relación abierta y fija la unión por un año para luego divorciarse. Para evitar arrepentimientos, exige firmar un contrato de inmediato. La conversación escala cuando él anuncia que está afuera de su casa. Ahora ella enfrenta la decisión inmediata: firmar los términos que él impone o confrontarlo en persona.