En este episodio, Gael enfrenta la humillación al ser revelado como un mortal sin cultivo en un mundo donde este poder es esencial. Juan, un cultivador prodigioso, provoca y desafía a Gael, demostrando su habilidad superior en la formación tardía del núcleo. Mientras Juan se convierte en el orgullo de su universidad, Gael sufre el rechazo y la discriminación que su padre también enfrentó. La escena culmina con Gael siendo el último en recibir la herencia del cultivo, lo que genera dudas sobre su destino y si podrá alcanzar el poder necesario en la nueva era que impone el cultivo como ley.