Manuel enfrenta el conflicto de convertirse en el prometido de Luna en siete días, mientras sigue amando a Sofía, a quien le propone un plan para huir juntos. Sin embargo, Sofía sospecha que podría estar fingiendo su muerte para engañarla. Manuel revela que se enamoró de ella desde la primera vez que la vio y confiesa haber sido él quien tocó el laúd en la fiesta, no Sofía. El giro clave surge cuando Manuel reconoce que se enamoró de Sofía por confusión, y Sofía le reprocha no haber reconocido a la mujer que realmente ama.