El abuelo anuncia que tomará a Esme como concubina, rompiendo la promesa de fidelidad de cuarenta años con la abuela Bea. Bea enfrenta la traición mientras familiares y allegados discuten la tradición de las concubinas y su impacto en la familia. A pesar de su dolor y cuestionamientos, Bea defiende su lucha y el honor que mantuvo durante décadas. La abuela se muestra firme y decidida, rechazando complacer al abuelo y advirtiendo que sus asuntos ya no le importan. El episodio termina con el abuelo insistiendo en tomar a Esme, desatando un conflicto inminente a resolver.