Una mujer, la abuela, confronta la realidad tras reconocer que todo el cariño y cuidado que brindó a su esposo fue en vano y siente que su relación se ha convertido en una farsa. Otro personaje intenta consolarla, asegurándole que todavía está presente para apoyarla y que la persona que controla la casa, Esmeralda, no permanecerá mucho tiempo en ese puesto. Aunque la abuela parece desanimada y desprecia la lucha por el control, finalmente acepta ser llevada a otro lugar, dejando en suspenso cuál será su próxima decisión o cambio de rumbo.