Después de un incidente con un collar perdido, Luciana intenta mantener contacto con Sebastián, quien se muestra indiferente. La pareja enfrenta tensiones al asistir a una cena familiar en la ancestral casa de los Morales, donde las estrictas reglas y la rigidez de la familia causan incomodidad a Luciana. La tía de Sebastián critica duramente a Luciana por llegar tarde y cuestiona su comportamiento, lo que desemboca en una amenaza de imponerle disciplina en nombre de los mayores. Ante esta confrontación, Luciana queda atrapada entre las tradiciones familiares y su voluntad, con un choque inminente por resolver.