Una mujer asustada le confiesa a un hombre llamado Gerardo que intentaron secuestrarla, pidiéndole protección. Mientras tanto, un hombre mayor irrumpe exigiendo que una joven rebelde regrese a casa con él, causando confusión y tensión. Los guardaespaldas de Gerardo reciben órdenes de traer a la joven a pesar de la resistencia. Se revela que Gerardo es el líder de la familia Chávez. El padre de la joven se disculpa por el comportamiento de su hija, atribuyéndolo al alcohol y promete corregirla. El episodio termina con una amenaza implicita y la presión creciente sobre la joven y Gerardo.