En la fiesta, Flavio aparece con un acuerdo de divorcio y exige a Olivia que lo firme, anunciando que a partir de hoy ya no tendrán nada. Para presionar, muestra una lista de casas que compró y promete que, tras el divorcio, ella podrá tomar lo que quiera; además ofrece transferir propiedades a nombre de Sabina. Invitados elogian a Olivia como filántropa mientras otra mujer celebra el regalo del esposo y la casa nupcial. La situación escala cuando Olivia responde: “¡No me divorcio!” El episodio cierra con Flavio frente a la decisión de imponer o respetar su negativa.