Una mujer alquila un local para abrir una boutique de segunda mano, decidida a independizarse después de un tiempo sin poder trabajar. Mientras conversa con un hombre que le ofrece la ayuda de su hijo en diseño para remodelar el local, muestra una pulsera de perlas que hizo con su esposo durante un viaje a la playa. Más tarde, otra mujer visita la tienda y compra un bolso exclusivo que había estado buscando, comentando que la pulsera de perlas fue un regalo de su esposo que quiso regalarle para evitar recuerdos de su relación. El episodio termina con esa revelación, dejando en suspenso la historia detrás de la pulsera.