Anna enfrenta acusaciones de haber falsificado un certificado de matrimonio para engañar a su padre, quien la presiona para que presente a su supuesto marido. Anna cumple llevándolo a la casa familiar, donde es recibido con desprecio por su vestimenta humilde y cuestionamientos sobre su verdadero estatus. A pesar de las críticas y la evidente tensión con su padre, Anna defiende su decisión y rechaza que la involucren en sus asuntos. El episodio termina con Anna firme ante la presión familiar y la incertidumbre sobre la aceptación o rechazo definitivo de su esposo por parte de su padre.