Luciano regresa débil tras salir de prisión y la abuela Catalina defiende ferozmente su bienestar frente a acusaciones de otros familiares, quienes critican la falta de apoyo para Hugo, el hermano adoptado en estado crítico. La situación se agrava cuando los médicos confirman que sin un trasplante urgente, Luciano perderá las piernas. Catalina promete salvarlo a toda costa, pero la familia enfrenta el dilema de decidir rápido. Cuando intentan detener a Catalina y a Luciano para proceder, este último escapa precipitadamente, dejando la crisis sin resolver y el destino de su salud en suspenso.