Lucho, recientemente liberado de prisión, rechaza la invitación de Valeria y otra persona que intentan llevarlo de regreso a su antigua casa, recordándole que perdió su hogar hace tiempo. Valeria lo apoya y le promete casarse con él al salir de prisión, pero Lucho muestra resentimiento, especialmente contra quienes lo encarcelaron por un supuesto envenenamiento a su abuelo. A pesar de que le ofrecen una carta de perdón para salir antes y preparan una celebración, él no puede superar la acusación y la desconfianza. El episodio termina con su firme rechazo y la tensión creciente por sus decisiones.