Hugo regresa después de cinco años en prisión e intenta reconciliarse con su familia, pero enfrenta rechazo y desconfianza. Valeria, otra persona en la casa, muestra esfuerzo por ganarse su aceptación, mientras un hombre llamado Lucho advierte sobre la difícil situación. Durante una cena tensa con el abuelo, surgen acusaciones graves cuando Hugo es señalado como responsable del envenenamiento del abuelo, un acto que él no niega y que evidencia un profundo conflicto familiar. El episodio termina con la confrontación abierta entre Hugo y su entorno, dejando en suspenso la reacción final de los demás.