Una niña llamada Ana lleva un regalo a un grupo de hombres a quienes dibuja como reyes y príncipes, representándose a ella misma como un perrito valiente que los protege. A pesar de que uno de ellos le dice que no es su hija y que no hay destino entre ellos, Ana mantiene su esperanza de reunirse con sus padres biológicos algún día. La directora del lugar le dio una tarjeta, y cuando Ana corre tras un auto, un hombre preocupado la reprende, mientras ella sigue aferrada a la idea de que su padre aún puede estar en camino. El episodio termina con Ana despidiéndose, dejando abierta la incógnita sobre su futuro familiar.