Estrella es empujada por su familia a asumir el papel de reemplazo como cuñada mayor. Doña Irene la apoya, pero la presionan: si se echa atrás, en la familia Olivar no la respetarán; ella recuerda que en otra ocasión al pisar una tabla se cayó y se lastimó. La someten a un entrenamiento de porte y fuerza; el tío Fernando la cronometra y se sorprende de su resistencia. Tras quince minutos, Estrella supera la prueba y logra el porte de esposa noble, pero queda por ver si eso alcanzará para obtener respeto en Olivar.