Manuel, presidente del Grupo Olivar, sufre un accidente cuando su coche manipulado cae al río; su estado es incierto, aunque él estuvo en el vehículo y sospecha que el responsable es un familiar, su tío Fernando. Decide no contar aún a la abuela y planea acudir a su boda con un cubrebocas para ver si Fernando celebra y comprobar si la señorita Estrella merece ser su esposa. Un guardaespaldas llega a la casa y advierte a Estrella del accidente; ella pregunta si Manuel está muerto, dejando su destino y la lealtad familiar en suspenso.