La princesa Luna es confrontada por el Príncipe Regente para cumplir con un matrimonio arreglado, pese a sus intentos previos de huir y su rechazo evidente. Se revela que la princesa intentó suicidarse y expresó que preferiría casarse con un perro antes que con él, debido a su crueldad y comportamiento peligroso, lo que provoca preocupación en quienes la rodean. Mientras tanto, la princesa se encuentra en un lugar extraño, enfrentando conflictos con otras mujeres y cuestionando su entorno actual. El episodio termina con una intensa confrontación que deja abierta la incertidumbre sobre el destino inmediato de la princesa y su próxima decisión frente al Príncipe Regente.