Valeria está decidida a divorciarse de Rafael porque teme que descubra que el hijo que espera no es suyo. Rafael, desconfiado y herido, exige una prueba de paternidad para confirmar quién es el padre del bebé. En medio de la tensión, Valeria acepta someterse al examen, a pesar del miedo del posible rechazo y la reacción violenta de Rafael si el resultado demuestra una infidelidad. La presión aumenta cuando Rafael amenaza con hacer su vida imposible si el niño no es suyo. El episodio termina justo cuando llega el esperado resultado del examen, dejando el desenlace en suspenso.