Paula ha abandonado la casa de la familia Ríos, pero Luciana sigue hostigándola, obligándola a arrodillarse durante horas. Fabián, el prometido de Luciana, llega y confronta a ella por su trato hacia Paula, sugiriendo romper el compromiso. Luciana, inesperadamente, acepta sin resistirse, lo que desconcierta a Fabián y genera dudas sobre sus verdaderas intenciones. La tensión crece cuando Paula y Fabián deciden irse, dejando la situación sin resolver y planteando la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre ellos.